De Enseñanza 14
19 En el Segundo Tiempo, para ser mi discípulo era indispensable poseer no sólo una gran fortaleza espiritual, sino también física, porque había que soportar la crueldad de los hombres, los tormentos y las pruebas a que sometían en su rudeza e ignorancia a los que predicaban algo que estaba fuera de lo conocido por ellos en el mundo.
20 Ahora no necesitáis una gran fortaleza física, es otro el plan divino, mas vosotros seguiréis siendo mis colaboradores para extender mi Doctrina entre la Humanidad.
22 Hoy, si sabéis de alguno que no piensa ni practica su culto como lo hacen las mayorías, si bien os extrañáis y escandalizáis, ya no clamáis porque lo quemen vivo.
39 La Humanidad es esclava de sectas y cultos absurdos, de vicios y profanaciones; por eso os miráis los unos a los otros como enemigos, porque sois intolerantes con vuestros semejantes.
40 Pero vuelvo a deciros que ningún hombre tiene potestad para menospreciar o burlarse de las creencias espirituales de sus hermanos.
55 Imitad a Jesús, ¿cómo? Amando a vuestros semejantes como a vuestro propio hijo, como a vuestra madre, como a vuestro hermano, como a vosotros mismos.
58 ¿Habéis observado alguna vez cómo las mismas fieras responden mansamente a un llamado de amor? Pues de la misma manera pueden responder los elementos, las fuerzas de la Naturaleza, todo lo que existe en el mundo material y espiritual.
59 Por eso os digo que todo lo bendigáis con amor en el nombre del Padre y Creador del Universo.
60 Bendecir quiere decir saturar. Bendecir es sentir el bien, decirlo y entregarlo. Bendecir es impregnar todo lo que os rodea de pensamientos de amor.
71 Volved a ser espíritus puros, a ello os conduce mi enseñanza, a llevaros al estado perfecto; de cierto os digo que cuando volváis a él, ya no encontraréis más el dolor, porque habréis penetrado en el hogar del Padre.