De Enseñanza 16
38 En los tiempos de Moisés le fue dada al pueblo una ley de justicia que decía: Ojo por ojo y diente por diente. Dicha ley, que hoy os parecería monstruosa y vengativa era, sin embargo, justa para los hombres de aquellos tiempos.
39 Tiempo después, cuando me humanicé en Jesús, me oísteis decir, y escrito quedó, que con la vara que midieseis seríais medidos. Ante esa palabra algunos se han preguntado si en esa frase existen el amor, la caridad y el perdón que Jesús predicaba.
40 Tiempo es de que Yo mismo os explique el porqué de la Ley del Primer Tiempo y el porqué de aquella frase de Jesús, porque muchas de mis lecciones he tenido que dároslas por partes a través de los tiempos.
41 En el principio, cuando las fibras del corazón del hombre eran insensibles al sentimiento del perdón, y el de la caridad y la tolerancia aún dormían en su espíritu, fue necesario que el hombre se protegiese a sí mismo al igual que sus posesiones, amparado por una ley que le diera derecho a usar su fuerza en defensa propia. Como veis, eran preceptos y costumbres primitivas en un pueblo destinado, como todos los pueblos, a evolucionar.
42 La Ley emanada de la palabra de Jesús llegó más tarde a iluminar la vida de los hombres y os dijo "Amaos los unos a los otros" También os reveló que con la vara que midieseis seríais a vuestra vez medidos, con lo que os dio a entender el Maestro que aquella justicia que por mano propia se había hecho el hombre, pasaba a ser derecho exclusivo de la justicia divina.
Entonces el hombre supo que según juzgase, así sería juzgado por Dios, y que según sembrase en la Tierra, así sería la cosecha que recogiera en el Más Allá.
43 El hombre entonces detuvo su mano homicida, el malvado muchas veces desistió de sus perversas intenciones y el que intentaba hurtar, sabía y sentía que una mirada desde lo infinito lo contemplaba y un juicio desde ese instante lo aguardaba.
44 Los siglos han pasado y los hombres, conociendo algo más de la divina justicia, aún no han llegado a comprender la verdad y muchas veces se han confundido, llegando a creer que si han pecado gravemente en la Tierra, inexorablemente tendrán que presentarse ante el tribunal de Dios para recibir un castigo eterno, a lo cual Yo os pregunto: ¿Qué propósito de arrepentimiento y de cumplimiento a mi Ley podrá surgir en quien de antemano se considere perdido? ¿Qué esperanza podrá albergar el que parta de este mundo sabiendo que las faltas de su espíritu serán eternas?
45 Fue necesario que Yo mismo viniese a apartar de vosotros las tinieblas de vuestras erróneas interpretaciones y aquí me tenéis.
46 En Jehová creisteis ver un dios cruel, terrible y vengativo; entonces el Señor, para sacaros de vuestro error, os envió a Cristo, su divino amor, para que conociendo al Hijo conocieseis al Padre y, sin embargo, la Humanidad ignorante y envuelta de nuevo en su pecado, cree ver un Jesús airado y ofendido que sólo espera la llegada en espíritu de quienes le han agraviado para decirle: Apartaos de Mí que no os conozco, y luego enviarlos a padecer los más cruentos sufrimientos en la eternidad.
53 Si muchas veces permito que apuréis el mismo cáliz que disteis a vuestros hermanos, es porque hay quienes solamente así comprenden el mal que causaron y pasando por la misma prueba que hicieron pasar a otros, conocerán el dolor que hicieron sentir; ello hará luz en su espíritu y hará brotar la comprensión, el arrepentimiento y, por consiguiente, el cumplimiento a mi Ley.
54 Mas si queréis evitar pasar por el dolor o apurar el cáliz de amargura, podéis lograrlo saldando vuestra deuda con arrepentimiento, con buenas obras, con todo lo que vuestra conciencia os diga que debéis hacer. Así saldaréis alguna deuda de amor, devolveréis una honra, una vida o la paz; la salud, la alegría o el pan, que alguna vez hubieseis robado a vuestros hermanos.